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ESTATUA DE CERVANTES EN LA BIBLIOTECA NACIONAL

 

D. Miguel de Cervantes y Saavedra


Lugar y fecha de nacimiento:                Alcalá de Henares (Madrid)  pos. 29 de septiembre de 1547.

Lugar y fecha de fallecimiento:           Madrid 22 de abril de 1616.

Lugar de enterramiento:                         Convento de las Trinitarias en Madrid *.        


 

Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares, y se cree que nació el 29 de septiembre de 1547, pues era costumbre poner el nombre del santo del día en que se nacía (día del santo San Miguel). Fue bautizado el 9 de octubre de 1547, en la iglesia de Santa María la Mayor (hoy desaparecida).

 

IMAGEN CASA NATAL DE CERVANTES

INTERIOR CASA NATAL DE CERVANTES

Hijo de Leonor de Cortinas y Rodrigo de Cervantes, cuya profesión era cirujano, descendían de linaje gallego, pero estaban establecidos en Córdoba, donde su abuelo, don Juan de Cervantes, era abogado de la Santa Inquisición.

Miguel de Cervantes, fue el cuarto de los siete hijos del matrimonio, quienes en 1551 decidieron trasladarse a Valladolid, donde la suerte no le fue propicia debido a las deudas que tenían, perdiendo todos sus bienes. La familia residió luego en Córdoba y Sevilla y en 1566 se estableció en Madrid.

Don Miguel de Cervantes, fue un personaje muy polifacético, fue novelista, dramaturgo, poeta y militar, llegando a combatir en la Batalla de Lepanto, donde quedó malherido del brazo izquierdo y desde entonces se le conocería con el sobrenombre del Manco de Lepanto.

Es escasa la información que se tiene sobre los estudios cursados por Miguel de Cervantes. Se cree que estudió en la Compañía de Jesús, pues en su novela El coloquio de los perros (1613), el perro Berganza, hace una descripción evocadora de un colegio de los jesuitas, al que se cree que pudo asistir Miguel de Cervantes en Valladolid, Córdoba o Sevilla, las ciudades donde había vivido.

Hay constancia de que Cervantes estudió con el catedrático de Gramática Juan López de Hoyos, el cuál escribió un libro sobre la muerte y exequias de Isabel de Valois (tercera esposa de Felipe II) y en dicho libro incluye tres poesías de circunstancias escritas por “Miguel de Cervantes, nuestro caro y amado discípulo”. Estas serían las primeras manifestaciones literarias de Cervantes.

En 1569, fue acusado de herir en duelo a Antonio de Sigura y tuvo que huir a Roma.

Cervantes solicitó que se le hiciera información de limpieza de sangre (en la antigüedad fue un mecanismo que se utilizó para excluir socialmente y se utilizó, principalmente, con los conversos) hecho que fue realizado, para minorar la sentencia que se había emitido.

En 1571, se alista como soldado en la compañía del capitán Diego de Urbina, del tercio de Miguel de Moncada.

Su compañía embarcó en Nápoles, al mando del marqués de Santa Cruz, que junto con las escuadras venecianas y pontificias formaron la Santa Liga, a las ordenes de Juan de Austría (hermanastro de Felipe II), cuyo cometido era combatir al sultán Soliman que había invadido la isla de Chipre.

El 7 de octubre de 1571 tuvo lugar la batalla de Lepanto, en la cuál participó la Santa Liga, logrando una gran victoria frente a Soliman.

En 1578, según una declaración que hizo el alférez Gabriel de Castañeda dijo

Que al tiempo y sazón que se reconoció el armada del turco por nuestra armada española, el dicho Miguel de Cervantes estaba malo y con calentura, y este testigo vio que su capitán y otros amigos suyos le dijeron que, pues estaba malo, no pelease y se retirase y bajase debajo de cubierta de la dicha galera, porque no estaba para pelear; y entonces vio este testigo que el dicho Miguel de Cervantes respondió al dicho capitán y a los demás, que le habían dicho lo susodicho, muy enojado: ‘Señores, en todas las ocasiones que hasta hoy en día se han ofrecido de guerra Su Majestad, y se me ha mandado, he servido muy bien, como buen soldado; y ansí agora no haré menos, aunque esté enfermo y con calentura; más vale pelear en servicio de Dios y de Su Majestad, y morir por ellos, que no bajarme so cubierta’ y que el capitán le pusiese en parte y lugar que fuese más peligrosa, y que allí estaría o moriría peleando, como dicho tenía. Y ansí, el dicho capitán le entregó el lugar del esquife con doce soldados, adonde vio este testigo que peleó muy valientemente como buen soldado contra los dichos turcos, hasta que se acabó la dicha batalla, de donde salió herido en el pecho de un arcabuzazo, y en una mano, de que salió estropeado. Y sabido por el dicho señor don Juan [de Austria] cuán bien lo había hecho, le acrescentó cuatro o seis escudos de ventaja de más de su paga”.

La mano herida fue la izquierda que no la perdió, pero quedó anquilosada. Sin embargo, poco después volvió a ser soldado y participó en otras acciones militares.

Cervantes siempre estuvo orgulloso de haber luchado en una de las batallas más importantes de la cristiandad, la batalla de Lepanto. Así lo reflejó en el prólogo de la segunda parte de Don Quijote:

la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”.

En 1572, se incorporó a la compañía de Manuel Ponce de León, del tercio de Lope de Figueroa, capitán que ya había participado también en Lepanto, y tomó parte en otras expediciones navales como la de Navarino (en el Peloponeso). Al finalizar estas expediciones el tercio de Lope de Figueroa, se quedó en Nápoles hasta septiembre 1575.

CUADRO BATALLA DE LEPANTO

 

CAUTIVERIO 

 

A finales de 1575, tras la batalla de Lepanto, Juan de Austria (hermanastro de Felipe II y el gran vencedor de la batalla de Lepanto) había concedido a Cervantes una carta de recomendación.

 

CERVANTES Y JUAN DE AUSTRIA

 PLACA CALLE DE CERVANTES MADRID

 

Cervantes deseaba regresar a España y labrarse allí su porvenir.

El 26 de septiembre de 1575, cuando regresaba a España en la galera Sol, estando frente a la costa catalana, una flotilla turca dirigida por el famoso corsario Arnauti Mamí les salió al paso. Tras un combate, en el que murieron el capitán de la galera y varios soldados españoles, cayó prisionero junto a su hermano Rodrigo y ambos fueron llevados a Argel, donde fue entregado como esclavo al corsario Dali Mamí

Como portaba la carta de recomendación firmada por D. Juan de Austria, esto hizo creer a sus captores que don Miguel era una personaje relevante y podrían pedir un gran rescate.

Su cautiverio en Argel duró un lustro y las condiciones en las que estuvo durante estos cinco años fueron muy duras. Tras cuatro intentos fallidos de fuga, desistió, y asumió todos las consecuencias (torturas) sobre sí mismo para evitar el sufrimiento de sus compañeros de fuga.

Existe una información oficial muy detallada sobre el cautiverio de Miguel de Cervantes, fueron recogidas en el libro de fray Diego de Haedo, Topografía e historia general de Argel (1612), así como en las comedias del propio Cervantes Los tratos de Argel y Los baños de Argel. También en el propio libro del Quijote, en la primera parte, entre los capítulos 39 a 41, se detalla el cautiverio.

Como hemos dicho, hubo cuatro intentos de fuga. El primero tuvo lugar en enero de 1576, éste fracasó porque el musulmán que colaboró con ellos tenía que llevarles a Orán (plaza española), pero los abandonó y se vieron obligados a regresar a Argel.

Por otra parte los padres de Cervantes, habían logrado reunir una cantidad de ducados al vender parte de sus bienes y a través de algunos préstamos, teniendo la gran esperanza de poder rescatar a sus hijos.

 

ESTATUA DE CERVANTES EN VALLADOLID

 

 

En 1577 cuando los padres lograron entablar una negociación con el fin de poder rescatar a sus hijos, la suma de dinero que tenían no era suficiente para lograr el rescate de los dos hermanos. Miguel prefirió que fuera puesto en libertad su hermano Rodrigo.

Sin embargo, Miguel había diseñado un plan para ser liberado junto a otros cautivos, y se lo comunicó a Rodrigo. Este consistía en que los cautivos esperarían en una cueva, la llegada de una galera, que los devolviera a España.

Así fue, y la galera, tras dos intentos de acercarse a la playa, fue apresada, junto con los cautivos. Esta vez su plan se vió frustrado por la traición de un complice llamado “el Dorador”. Tras este segundo intento de fuga, Cervantes asumió toda la culpa, diciendo que sus compañeros de fuga habían sido inducidos por él. Fue encerrado y encadenado durante varios meses en presidio.

En 1578 en su tercer intento de fuga, Cervantes volvió a intentar la vía de Orán. Logró convencer a un moro fiel, que llevase una carta a Martín de Córdoba, que era el general de la plaza de Orán. En esta carta le exponía la idea de la fuga y le pedía su ayuda. Sin embargo el mensajero fue detenido con las cartas en su mano y empalado. Cervantes fue condenado a recibir dos mil palos, pero el castigo no se llevó a cabo porque intercedieron por él.

En 1580, tuvo lugar el cuarto y último intento de fuga. Un mercader valenciano estaba en Argel y le entregó una cantidad de dinero, Cervantes logró comprar una fragata en la que podían escapar él y los otros cautivos. Justo cuándo estaba todo listo, otro delator, esta vez el ex dominico Juan Blanco de Paz, decubrió todo el plan a Hasán Bajá. Otra vez, otro delator había desbaratado los planes de fuga. Cervantes de nuevo fue apresado y asumió toda la responsabilidad de este nuevo intento de fuga. Fue condenado y se le quiso trasladar a una prisión en Constantinopla, donde la fuga era casi imposible.

ESTATUA DE CERVANTES EN LA PLAZA DE ALCALA DE HENARES

 

IMAGEN CAUTIVERIO DE CERVANTES

 

LIBERACION 

 

En aquel tiempo, unos padres trinitarios fray Antonio de la Bella y fray Juan Gil, llegaron a Argel. El padre Antonio partió con una expedición de rescatados, mientras el padre Juan, intentaba conseguir la libertad de Cervantes con los trescientos escudos (un escudo equivalía a 350 maravedíes) que la familia de Cervantes le había entregado, aunque el rescate que solicitaban por él ascendía a quinientos escudos. Cervantes estaba apresado en la galera y a punto de partir a Constantinopla, el fraile ante esta situación de extrema urgencia, solicitó a los mercaderes cristianos su colaboración y que ayudasen con una aportación para poder pagar el rescate de Cervantes.

Finalmente, in extremis, se pudo reunir la cantidad de quinientos escudos y Cervantes quedaba libre el 19 de septiembre de 1580.

El 27 de octubre de 1580, se embarcó junto a otros cautivos y puso rumbo a España. Al cabo de unos días arribó al puerto de Denia, desde donde se trasladó a Valencia y a finales de ese mismo año ya estaba en Madrid con su familia. Tenía treinta y tres años.

 

 

REGRESO A ESPAÑA

 

Sus padres eran ya muy mayores y su padre estaba sordo. Su hermana, Luisa de Cervantes, era monja carmelita descalza en Alcalá, y su hermano Rodrigo estaba en Portugal, incorporado otra vez al tercio de Lope de Figueroa. La familia se encontraba en una situación económica muy precaria, puesto que habían tenido que vender parte de sus posesiones para poder pagar el rescate, y eso les había dejado muy maltrechos.

Ante este difícil situación, Cervantes tenía que intentar rehacer su vida. Por su edad y por su estado de salud, en parte debido a las heridas de guerra y en parte a los cinco largos años de cautiverio, no podía volver al ejercito. No tenía ningún grado universitario que le pudiera servir para buscar un empleo. Aunque le gustaba el mundo del teatro y de la literatura, tampoco tenía grandes obras por las que fuera conocido, así que en mayo de 1581, siguiendo a la corte de Felipe II que estaba en Portugal, decidió cambiar de aires y se marchó allí.

Su propósito era volver a empezar de cero junto a la corte y tratar de ganar algún dinero, para aliviar la grave situación de su familia.

Se le encarga una misión secreta en la plaza de Orán y por ello gana cincuenta ducados, una vez realizada esta misión, regresó a Lisboa y a finales de 1581 vuelve a Madrid.

En 1582, intenta buscar fortuna en América y solicita, un empleo, pero fracasa en su pretensión pues no hay ninguno vacante, no obstante, envía una carta de agradecimiento a Antonio de Eraso, del Consejo de Indias.

En febero de 1582 y gracias a esta carta, escribe su novela La Galatea, y la firma como Cervantes Saavedra. Dos años más tarde, Cervantes cobró del mercader de libros Blas de Robles, la cantidad de mil trescientos treinta y seis reales, al cederle la impresión de la obra.

El 12 de diciembre de 1584, Cervantes se casó en el pueblo de Esquivias (Toledo) en la iglesia parroquial, con Catalina de Palacios, era una joven de diecinueve años y ésta aportó una pequeña dote. Allí vivió durante unos años y desde allí se cree que comenzó a escribir obras de teatro y algunas fueron representadas en Madrid.

Cervantes dividió La Galatea, en seis libros, con una prosa bella y artificiosa, la gran mayoría son lamentaciones amorosas que revelan un gran influjo de Garcilaso.

 

ESTATUA DE CERVANTES EN LA PLAZA CERVANTES ALCALA DE HENARES

 

En 1587, Cervantes cambia su residencia y la fija en Sevilla, y allí logró un trabajo como comisario real de abastos, al servicio de Antonio de Guevara, proveedor de las galeras reales, concretamente con destino a la expedición naval que Felipe II proyectaba enviar contra Inglaterra.

Cervantes tenía la misión de recorrer parte de Andalucía para requisar los viveres necesarios (cereales, aceite) para la expedición.

En 1590, seguía realizando la misma tarea y se presentó de nuevo para cubrir una plaza de las que estaban vacantes en las Américas, deseaba poder salir de las estrecheces económicas en las que se encontraba. Sin embargo, este nuevo intento fue despachado con una nueva negativa. Cervantes siguió teniendo su residencia en Sevilla, lejos de su mujer, que se había quedado en su nativa Esquivias (Toledo).

Volvió a su tarea como comisario real de abastos, pero estas tareas le trajeron muchas problemas, cada vez eran más los municipios que se negaban a aportar la cantidad de trigo y aceite, pero Cervantes cumplía con lo que tenía acordado.

El 19 de septiembre de 1592, le acusaron de que, valiéndose de su cargo de comisario, había vendido trescientas fanegas de trigo sin autorización. Fue encarcelado por orden del corregidor de Écija en la población de Castro del Río. Sin embargo fue puesto en libertad bajo fianza y finalmente fue declarado inocente.

 

IMAGEN DE CERVANTES

 

IMAGEN PLACA EN SEVILLA A CERVANTES

 

En 1594 asumió un nuevo encargo, la misión de cobrar los atrasos de tercias (un ingreso que daba la iglesia al estado, consistía en dos novenos del diezmo que recaudaban) y alcabalas (impuesto que gravaba el comercio) que se debían en el reino de Granada —que ascendían a casi de dos millones y medio de maravedís— para este cargo hubo que depositar una gran fianza, parte de ella la asumió su mujer.

En septiembre de 1597, quebró el banquero al cuál Cervantes había depositado lo recaudado, y Cervantes no pudo hacer efectivas las sumas recogidas. Por esto fue recluido en la cárcel sevillana, donde pasó unos tres meses del año 1597 hasta salir a principios de diciembre bajo fianza.

En la cárcel debió de convivir con maleantes y gentes fuera de la ley, queda reflejado en el famoso patio de Monipodio de Rinconete y Cortadillo (1613).

 

 

 

SU OBRA MAESTRA: DON QUIJOTE

 

En 1604, Cervantes se traslada junto con su familia, a Valladolid, donde se había establecido la corte de Felipe III, alentado éste, por el duque de Lerma, el cuál por intereses propios (especialmente de popiedades) convenció a Felipe III para que se trasladara a Valladolid.

La primera parte de su obra maestra, el Quijote, ya estaba muy avanzada cuando Cervantes se trasladó a Valladolid, y la terminó durante su estancia allí.

Durante el verano de 1604, Cervantes acabó la primera parte del Quijote e intentó que los escritores de la época y ciertos personajes, hicieran alguna mención de elogio de su obra.

Pero esto no fue fácil, recibió muchas negativas, sin lugar a duda, influyó su enfrentamiento con Lope de Vega, el cúal, escribió en una carta: “De poetas no digo, buen siglo es éste; muchos en cierne para el año que viene, pero ninguno hay tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a don Quijote”.

Lope de Vega se equivocó, puesto que el Quijote es la obra española más conocida universalmente.

En septiembre de 1604 por fin ya obtuvo el privilegio de poder publicar su obra. Esta primera parte, dedicada al duque de Béjar, fue impresa en la imprenta de Juan de la Cuesta en 1605, sito en la calle Atocha (Madrid). El título de esta primera obra fue El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

 

PLACA EN LA IMPRENTA DE JUAN DE LA CUESTA

 

Cervantes nos narra las andanzas del ingenioso hidalgo don Quijote, el cuál, junto a su ecudero Sancho Panza, se dedican a recorrer La Mancha, Aragón y Cataluña en busca de aventuras. Sancho Panza, que era vecino suyo decide acompañarlo animado por la promesa de ganancias y el gobierno de una “ínsula”.

Realmente en el Quijote, no hay una trama, sino un goteo constante de hechos y aventuras que, en muchas ocasiones, se saldan con nuestro ingenioso hidalgo seriamente herido.

Don Quijote y Sancho hacen una pareja singular, y serán constantes durante la obra, las reflexiones y dialogos que mantendrán, mostrando de esta manera, la personalidad, y en su caso, la locura de caballero y escudero.

Su obra obtuvo un rápido reconocimiento y se representó en los actos festivos con el motivo del nacimiento del futuro rey Felipe IV.

ESTATUA DE DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA

 

ARCO DE SEVILLA, CIUDAD DONDE VIVIÓ CERVANTES

 

 

SU VEJEZ

 

En 1606, la Corte se trasladaba nuevamente a Madrid y Cervantes se mudó con su familia estableciéndose en la calle del León.

En su vejez Cervantes, publica varias obras; en 1613, las Novelas Ejemplares; en 1614, el Viaje del Parnaso; en 1615, la segunda parte del Quijote y las Comedias y Entremeses; y en 1617, póstumamente, el Persiles y Sigismunda. Esto nos indica que Cervantes escribió mucho más durante la etapa de su senectud. Hasta este momento había escrito La Galatea (1585) y la primera parte del Quijote (1605).

Durante estos años (1613 – 1617), Cervantes frecuentaba la vida literaria madrileña acudiendo a las reuniones de la Academia del conde de Saldaña, donde también acudía Lope de Vega. Por una carta de Lope de Vega, sabemos que Cervantes usó anteojos: “Las academias están furiosas; en la pasada se tiraron los bonetes dos licenciados; yo leí unos versos con antojos de Cervantes que parecían huevos estrellados mal hechos”.

Después del Quijote, las Novelas Ejemplares, es la obra más importante de Cervantes.

Tras el prólogo y la dedicatoria, se publican las siguientes novelas: La Gitanilla, El amante liberal, Rinconete y Cortadillo, La española inglesa, El licenciado Vidriera, La fuerza de la sangre, El celoso extremeño, La ilustre fregona, Las dos doncellas, La señora Cornelia, El casamiento engañoso y El coloquio de los perros.

Las poesías burlescas de Cervantes son siempre muy personales y divertidas, y no raramente su gracia estriba en la ingeniosa repetición de rimas de asonancia grotesca o cómica.

A sus sesenta y ocho años, termina la segunda parte de la novela del Quijote. Lo hace tras una vida plagada de desdichas, estando en la más absoluta miseria, y tras haber recibido severas críticas y hasta humillaciones del mundo literario, pero nunca perdió su sentido del humor, que quedó muy fielmente reflejado en las andanzas de nuestro hidalgo. Estas andanzas y desventuras de nuestro hidalgo, son el sinsabor de la amarga realidad

PLACA EN MADRID DONDE VIVIO Y MURIO CERVANTES

 

 PLACA CONVENTO DE LAS TRINITARIAS MADRID

 

ADENDA

De la primera época del teatro cervantino solamente se conservan dos obras (que no se incluyeron en el tomo de 1615): El trato de Argel, que ofrece impresionantes datos del cautiverio, y El cerco de Numancia, hábil síntesis de los datos que sobre este heroico hecho han conservado los historiadores clásicos, leyendas de carácter tradicional

Cervantes, sentía gran admiración por Lope De Rueda.

Como muchos otros ilustres españoles, nuestro querido Cervantes murió en la más absoluta pobreza y del sepelio se encargaron la Venerable Orden Tercera. Su cadáver, fue inhumado, junto al de su mujer Catalina de Salazar, en la antigua iglesia del convento de las Trinitarias Descalzas (Madrid, calle Lope de Vega). Posteriormente fueron trasladados a la cripta del convento de las Trinitarias Descalzas, donde reposan. 

https://www.researchgate.net/publication/321419841_El_hallazgo_de_la_tumba_de_Cervantes_en_el_convento_de_las_Trinitarias_Descalzas_de_Madrid_The_discovery_of_the_tomb_of_Cervantes_in_the_convent_of_the_Discalced_Trinitarians_of_Madrid